
Antonio Jiménez reclama medidas urgentes para proteger a los agricultores de las marismas sevillanas ante una campaña marcada por el stock de arroz sin vender y la presión de las importaciones
Lebrija, 13 de septiembre de 2026.– El sector arrocero del Bajo Guadalquivir afronta una nueva campaña en una situación crítica. Más del 30 % del arroz de la campaña anterior continúa sin vender y los productores encaran la próxima cosecha sin garantías de precios ni de salida para su producción.
Ante este escenario, el coordinador de VOX en el Bajo Guadalquivir, Antonio Jiménez, reclama a las administraciones la puesta en marcha de medidas urgentes para garantizar la continuidad de un cultivo considerado estratégico para las marismas sevillanas.
Jiménez advierte de que “estamos ante el principio del fin de un sector fundamental para Lebrija y toda la provincia de Sevilla” y denuncia la situación de desigualdad que, a su juicio, sufren los agricultores españoles frente a las importaciones procedentes de terceros países.
“A los agricultores del Bajo Guadalquivir cada vez se les exige más, mientras entra arroz de países como Birmania, Pakistán o Uruguay sin que sus productores estén sometidos a las mismas exigencias laborales, ambientales y fitosanitarias que los agricultores españoles”.
El arroz del Bajo Guadalquivir, ante una campaña decisiva
Las marismas del Guadalquivir constituyen uno de los principales núcleos productores de arroz de España y representan una actividad económica fundamental para municipios como Lebrija y otras localidades del entorno del Bajo Guadalquivir.
Según los datos aportados por VOX, el sector genera alrededor de 5.000 empleos, 320.000 peonadas y 700 millones de euros anuales en la zona.
Mientras tanto, las importaciones de arroz han experimentado un fuerte crecimiento. En 2024 alcanzaron las 418.447 toneladas, lo que supone, según la formación, un incremento del 99 % respecto a 2019. Entre los principales países de procedencia figuran Birmania, Pakistán, Argentina y Uruguay.
Para VOX, esta situación genera una competencia que considera desleal, ya que los productores de terceros países no siempre afrontan los mismos costes y requisitos laborales, ambientales, sanitarios y fitosanitarios que los agricultores españoles.
VOX reclama un plan de choque para el sector arrocero
Ante el inicio de la nueva campaña, previsto para finales de septiembre, VOX plantea un plan de choque para el arroz del Bajo Guadalquivir basado en cinco medidas:
Cláusulas espejo: exigir a las importaciones los mismos estándares laborales, ambientales, sanitarios y fitosanitarios que deben cumplir los agricultores españoles.
Más controles en frontera: reforzar las inspecciones sanitarias y fitosanitarias para garantizar la seguridad y calidad del arroz que entra en España.
Revisión de los acuerdos comerciales: revisar las ventajas concedidas a países terceros cuando puedan generar situaciones de competencia desleal con los productores españoles.
Etiquetado claro del origen: garantizar que el consumidor pueda conocer de forma sencilla dónde se ha producido el arroz que compra.
PAC y comercialización: adaptar las ayudas de la Política Agraria Común a los costes reales de producción y buscar soluciones urgentes para dar salida al arroz almacenado de campañas anteriores.
La formación recuerda que ya ha presentado iniciativas parlamentarias y Proposiciones No de Ley (PNL) en diferentes instituciones, entre ellas el Parlamento de Andalucía, para reclamar medidas de apoyo al cultivo del arroz y una mayor protección frente a las importaciones.
“Si desaparece el arroz, desaparece la economía de nuestras marismas”
Antonio Jiménez considera que la situación requiere una respuesta inmediata antes de que comience la nueva cosecha.
“Defender al agricultor español no es proteccionismo, es sentido común y soberanía alimentaria. Si desaparece el arroz, desaparece la economía de nuestras marismas”, concluye el coordinador de VOX en el Bajo Guadalquivir.
Desde VOX reclaman así a las administraciones que actúen antes de que la acumulación de existencias, la presión sobre los precios y el incremento de las importaciones comprometan la viabilidad del sector arrocero del Bajo Guadalquivir, una actividad de especial importancia económica y social para la provincia de Sevilla.