LAS CONTÍNUAS TRAMPAS DE VILLALOBOS EN EL PLENO NO HAN PERMITIDO EL DESARROLLO NORMAL DE LA SESIÓN

Utrera, 27 de junio de 2024. Por segunda vez en 7 días el señor Villalobos decide dejar plantado el Pleno de la Corporación cuando a él le viene en ganas o, casi mejor dicho, cuando no tiene ganas, por el motivo que sea, de continuar sentado en su escaño de concejal.

Si en el Pleno Extraordinario del 20 de junio, con una excusa absurda y que no se sostiene, el grupo municipal del PSOE se marchó en su totalidad. Hoy, la estrategia del ex alcalde ha sido otra. Desde el primer minuto del Pleno ha estado interrumpiendo todas las intervenciones de los miembros del Gobierno municipal, se ha pasado horas acusando con el dedo de manera absolutamente inquisitoria, fundamentalmente al alcalde, Francisco Jiménez, y a la portavoz de Utrera+, Isabel González, y ha hacho caso omiso a cada uno de los avisos que el alcalde le ha ido dando insistiendo en que mantuviese la compostura y permitiese que la sesión avanzara.

A todo esto, Villalobos ha llegado a llamar dictadorzuelo al alcalde, pero en un tono en el que los microfonos no podían recogerlo porque, al no estar en uso de la palabra, tenía su microfono cerrado. Esa es una de la costumbres adquiridas por el socialista, crispar e insultar a los miembros del gobierno, sabiendo que la audiencia no va a enterarse porque su micrófono no está funcionando.

La actitud ha sido realmente lamentable durante toda la sesión en la que ha quedado en evidencia que lo que Villalobos pretendía desde el primer momento era que lo expulsaran del Pleno.

Antes de salir de la sesión, el portavoz del PSOE ha repetido unas serie de  acusaciones sobre los supuestos pelotazos y la plusvalías que, según él, generará la implementación de la Zona Azul. Un verdadero delirio de alguien que no sabe cómo arremeter contra la gestión de Jiménez, que ni se ha enterado de nada ni le importa lo más mínimo que salgan adelante los proyectos para mejorar la ciudad. Si el portavoz socialista tiene alguna duda sobro el pliego de la Zona Azul,  y sobre las valoraciones económicas que se realizan según estimaciones de la propia Diputación Provincial, lo mejor que puede hacer es lo que le ha recomendado el alcalde, irse al Juzgado y poner una denuncia, o dejarse de falsas acusaciones.

Parece que Villalobos olvida que aquí, el único que se ha librado de ser un malversador es él que, con la reforma del delito de malversación que le ha regalado Pedro Sánchez, se ha ido de rositas en el asunto de los cines.

Más le valdría al PSOE de Utrera recordarle a su secretario local que debería guardar un poco más la compostura, tenerle más cariño al trabajo, porque si no va al Huesna y termina los plenos antes de tiempo, ya van a ser dos los sueldos que le llegan a su casa sin pisar un puesto de trabajo.

Lo peor que le puede ocurrir a un representante público es que pierda toda credibilidad y Villalobos lo está haciendo a marchas forzadas, incapaz de contener el carácter dictatorial que le acompañó en sus ocho años de gobierno, con un discurso que no puede mantener la mayoría de las ocasiones porque sus hechos lo delatan y con un grupo de concejales en los que cada uno va por una u otra “corriente”.

Desgraciadamente, son los ciudadanos los que padecen este tipo de política sucia, llena de faltas de respeto a las instituciones y lo que representan, de la que Villalobos y su equipo se han convertido en la mejor representación.